Buscando un poco por la red me he topado con todo tipo de opiniones al respecto más o menos fundamentadas.
Parece ser que existen dos grandes líneas de opinión, una que sitúa su nacimiento a finales del s. XVII y otra que dice que tan solo han pasado unas pocas décadas desde su aparición en los burdeles de la zona de Venetto.
Versión Siglo XVII
Hace mucho tiempo que el tiramisú encabeza la clasificación de los dulces más amados. En Italia en un sondeo realizado recientemente, lo ha confirmado como postre de cuchara predilecto de los más golosos. Pero su éxito no conoce fronteras: se encuentra, como invitado de honor, en la carta de muchísimos restaurantes en cualquier rincón del mundo. No tiene fronteras, ni tan siquiera virtuales, ya que son muy numerosas las páginas web dedicadas a este dulce, por sus incondicionales. No obstante, el origen del tiramisú es sin duda alguna italiano.
La Toscana y el Venetto, ambas regiones italianas, reclaman la paternidad de esta inimitable delicia. Establecer quién tiene la razón se hace complicado cuando la historia raya la leyenda y el gran tiempo transcurrido limita toda posibilidad de una comprobación objetiva. De todos modos, la versión más acreditada de la historia del tiramisú coloca su nacimiento hacia finales del siglo XVII.
Se cuenta, que el dulce vio la luz en Siena; la ocasión fue una visita del entonces Gran Duque de Toscana, Cosimo III de Medici. Vanidoso, despilfarrador y amante del lujo, el histórico personaje era, también bastante goloso y apreció la nueva especialidad que, en su honor, fue bautizada "sopa del duque". A su partida, la noble receta lo siguió a la corte de Florencia, que en aquel entonces era un crisol de intelectuales y artistas procedentes de toda Italia y Europa entera.
Fue así que la "sopa del duque" se hizo famosa, hasta pasar las fronteras del gran ducado para llegar a Treviso y después a Venecia. En donde, sigue la leyenda, se convirtió en el dulce favorito de los cortesanos, dado que le atribuían propiedades excitantes y afrodisíacas. Hasta el punto que se difundió la costumbre de consumir abundantes porciones antes de cada encuentro amoroso. Esta es la razón por la cual la "zuppa del duca" cambió nombre y tomó aquel más alusivo de "tiramisú" (en italiano literalmente "tirame-arriba"). Y aquí termina la historia.
Sobre las presuntas virtudes afrodisíacas del tiramisú habría que discutir. En efecto, la presencia del café y del cacao (aunque en mínimas cantidades) podría conferir al dulce un poder blandamente excitante. En cambio es indiscutible su valor energético y su alto contenido en proteínas y azúcares unido a su sabor lo convierte en un postre muy gustoso. Su variante heladera, de reciente introducción, se ha convertido ya en todo un clásico, apreciado tanto en verano como en invierno, gracias a la creatividad de los heladeros, que hemos sabido reproducir fielmente el sabor y el aroma de la receta original, dotándole de una suavidad y cremosidad, unido a su frescura hasta entonces desconocida.
Sobre el tiramisú, tendremos que puntualizar, que lo mismo sobre su versión heladera, que sobre la pastelera hay mucho tiramisú hecho con un preparado en polvo, en pasta o concentrado, que su sabor no tiene nada que ver con el preparado de forma natural, exquisito como indica su historia anteriormente descrita y sobre todo más nutritivo y sano.
Fuente: Heladería Italiana
Versión Siglo XX
El Tiramisú es parte de la historia actual,
pero no pertenece a la historia de los dulces de antaño y blasonados de la
gran Cocina italiana. En efecto, este dulce único lleva pocas décadas y no
obstante su joven edad, con intrepidez y por supuesto por ser muy del agrado
por su gusto, está conquistando y deleitando los paladares del mundo entero
a la par de la pizza y spaghetti (por mencionar algo típico italiano), como
para encontrarlo en cualquier local que sirva comidas. Como en las familias,
donde muchas amas de casa se enfrentan a elaboraciones no siempre bien
logradas por no conocer la receta, o por falta de particulares ingredientes;
o a veces, con otros que no son pertinentes, como el Mascarpone, que al fin
y al cabo, no tiene derecho a ser uno de los componentes porque no está en
la receta original. El gran interés por este dulce que se ha hecho tan
famoso, lo demuestran también los muchos apasionados que a menudo salen en
el Foro de esta revista pidiendo la verdadera receta, pero resulta que entre
los que contestan, nadie conoce la fórmula exacta.
Para empezar, buscando en la fundamental
“Storia della Cucina Italiana” del ilustre Massimo Alberini, gran experto en
gastronomía, el Tiramisú no se encuentra; como tampoco en las 1200 páginas
del otro libro que para los italiano es el “evangelio” de la historia de la
gastronomía italiana: “Le ricette regionali italiane” de Anna Gosetti della
Salda. El mismo Alberini era contrario, y definía este dulce una “mala
invención” (probablemente debido a su lugar de origen donde se preparaba y
era ofrecido). Y cuanto menos, que nadie piense en buscarlo en los libros
históricos de la cocina clásica internacional como los de Escoffier, Carême,
Pellaprat, etc., emplearían su tiempo inútilmente.
Hablando de esta receta, justamente el
“Tirami su” tiene su origen por la parte Este del Norte de Italia, en la
región del Veneto con Venecia por capital. Su historia es bien distinta por
ser muy original y muy curiosa... (sobre todo por el motivo y el lugar en el
cual nació y fue “bautizado”). Este tipo de dulce tuvo su lugar de
nacimiento o si queremos decir de preparación, en los años cincuenta, ni más
ni menos que en un burdel... (¡si, el lector ha leído bien!), por cierto en
los del Veneto. Estos locales han sido la cuna donde vivió y tuvo sus
momentos gloriosos deleitando y fortaleciendo y por qué no, envalentonando...
ad libitum a esa clientela particular de aficionados de las casas de
meretricio. Pero su vida gozosa no duró mucho, porque la diputada y senadora
Angelina Merlin del partido socialista, en el 1958 logró promulgar la ley
para la abolición de las casas de tolerancia y el “Tirami su” se quedó en
paro...
A una afirmación así, tan sorprendente y
divertida, se impone de inmediato una respuesta exhaustiva con pruebas otro
tanto convincentes. Entonces, más vale referirse a la entrevista hecha ya
hace unos años a Arturo Filippini, presidente de la cadena de restaurantes
Toulá, de medio-alto nivel, que en los años setenta empezaba a desarrollarse
y crecer con éxito en algunas ciudades de Italia. Arturo Filippini era gran
amigo y colega de Alfredo Beltrame, un maestro de la hostelería veneta y
fundador de esa misma cadena de restaurantes con sede en la ciudad de
Treviso, en el Veneto. Beltrame mismo lo admitía: “Había sido efectivamente
después de la guerra –decía Filippini- cuando nos íbamos con amigos a los
burdeles de Treviso..., en esos tiempos tenían también cocinero... La
maîtresse, a los clientes aficionados (pero también a las mujeres) les
ofrecía un dulce diciendo con cortesía estas palabras emblemáticas: Anda,
toma cariño, que te doy una cosa que "te tira su"...”
Por supuesto el "te tira su", que
precisamente es en dialecto del Veneto, pero también en la lengua italiana,
podría ser el equivalente en español del "tentempié", pero no tanto a la
manera de un piscolabis, con una ligera corrección, en cuanto a que el
Tiramisú como dulce es mucho más fortalecedor y de inmediato efecto gracia a
la cantidad de glúcidos que incorpora; pero de ninguna manera lleva el
Mascarpone, como tampoco la nata u otras grasas similares, porque todos esos
lípidos no hacen más que tener un peso en el estómago y ralentizar la
digestión, con el resultado de obtener el efecto contrario, es decir, crear
cansancio y somnolencia (muy lejos de tener "el cielo en la boca" como
alguien da publicidad por alguna parte en la Web!).
En el 1968 el Tiramisú artesanal de Alfredo
Beltrame llega oficialmente a la cadena de los restaurantes Toulá. Esto es
como decir que este dulce, gracia a Beltrame y su cadena de locales, fue
sacado de la intimidad de los prostíbulos y presentado al exterior para
gozar de la gloria y del gran éxito en el mundo. Entre los años setenta y
ochenta por primera vez en el restaurante Toulá de Milano, fue presentado
como manda la siguiente receta, que es la verdadera y única, simplemente con
estos cinco ingredientes:
Huevos y azúcar batidos, bizcochos
Savoiardi mojados en el café expreso y cacao en polvo.
Desde entonces en la cadena de los Toulá
siguen hoy en día presentando esta receta que es la original. También en
favor a la original, en los años setenta, en San Giuliano Milanese, llegaron
los hermanos Romano y Rino Bindi, que engrandeciendo su pequeña empresa de
repostería del padre Attilio, se lanzaron, gracias a la industria de la
congelación, ampliando la difusión de este dulce siempre con la misma
fórmula clásica, consiguiendo un enorme éxito por enviar al mundo el
verdadero Tiramisú (muy probablemente, a nivel industrial, quedan solo ellos,
ya que otras empresas lo elaboran con más ingredientes añadidos).
Ahora el Tiramisú anda libre por el mundo
por no estar protegido por ninguna marca de fábrica registrada. Así que, sea
en los restaurantes italianos, excepto los del Toulá, como en los del
extranjero (y también en igual medida, muchos aficionados a la cocina) que,
sin conocerlo, lo elaboran con un amasijo de ingredientes en un gatuperio de
recetas, interpretando cada uno a su manera y según su conveniencia o gusto
en utilizar uno u otro ingrediente. El resultado final es que de la manera
que este producto elaborado en el mundo, del Tiramisú, no queda nada más que
solo el nombre..., a menos que, los que lean estas notas, quieran tener en
cuenta la receta original y sacar buen provecho!
Fuente: AFuegoLento.com
Mi opinión personal... ni idea, la receta que yo uso se parece bastante a la mayoría que he encontrado, salvando las distancias con algunas que incluyen naranjas y otros aditamentos un poco extraños.
Dicha receta me la ha pasado un amigo italiano, quien a su vez la recibió de su padre, que también la recibió de su abuelo... aunque no me comentó si se remonta mucho más allá en el tiempo (si algún día tengo la suerte de volverme a cruzar con él en esta vida, se lo preguntaré). Lo cierto es que su abuelo era de Venecia, la capital del Venetto... pero no tiene nada que ver con la receta de la Versión Siglo XX...
En cualquier caso es una maravilla culinaria, realmente me importa de poco a nada saber si tiene 80 ó 300 años la receta.








